martes, 5 de agosto de 2014

De Gaza, la religión, las balas y la memoria histórica.

   
     Estamos siendo testigos mudos, nunca mejor dicho, de verdaderas masacres propiciadas por pueblos que demuestran carecer de memoria histórica y cualquier sentido común. Especialmente uno que no hace tanto sufrió uno de los mayores holocaustos conocidos.

     Hoy tenemos criterio para elevar a la categoría de arma de destrucción masiva cualquier tipo de religión. Son como los elixires curativos que vendían y venden charlatanes con total impunidad; son inocuos, no son malos en sí mismos, pero en manos de pobre gente dominada y abducida por manipuladores sin escrúpulos se convierten en lo que son. Las armas más mortíferas creadas en la historia de la humanidad en la tierra. 

     No hay más que pensar y recordar.

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